12 jun. 2008

No solo de obligaciones vive una gaucha

Soy una de esas gauchitas que se sintió por mucho tiempo ordenada a fuerza de obligaciones y compromisos, sin permitirse espacio alguno para preguntarse siquiera cada tanto que quería, de que color eran sus ganas o si tenía ganas de algo especial ese día.
La responsabilidad extrema desde los 2 años de edad (ingreso al mundo de la escolarización formal, “guardería”) se extendió durante 26 años más ininterrumpidos, con el fin –ya indiscutido- de encajar en los modelos esperables y políticamente correctos.
Gauchita siempre, porsupuestamente gil más que a veces con todo y con todo/as… siempre lista para escuchar, hacer, estar, trabajar por los que no lo hacían tanto, pagar, calmar, siempre poder…
(Casi en la puerta, despidiendo a cualquier otra/o -tarde o temprano, o a veces ni eso- escuchaba: “Ah, che, y vos andás bien?”)
A los 28 años de edad, momento en el cual la mayoría esperaba sobrinos-nietos-ahijados… llegó al fin el irreversible divorcio de esa gauchitagil, responsablemente chata que había sido tanto pero tanto tiempo.
Ya pasaron 5 años (“No tenías onda, hermana”, todavía se escucha por ahí), varias crisis profundas, mucho análisis, varias parejas y no tanto, elecciones diferentes, y muy afuera del armario del deber ser… esta gaucha sufre, se llora encima, ya no siente que se lleva el mundo por delante (menos que la aplasta), por momentos siente que no tiene mucho que decir, se deja abrazar, abraza, se siente perdida días enteros y sus noches, no encuentra espacio al que pueda ir “por compromiso”, ninguna obligación la siente irreversible, elige, pierde mucho, gana poco otras veces y otras más, se juega, tiene miedo, apuesta, se pierde, anda bollando sin saber donde poner el huevo horas y horas, dice “no puedo” y se la banca, no duerme y otras veces sueña… anda deambulando por los laberintos del deseo: que es esquivo, o insatisfecho, o agrietado, o certero, o enrollado, o simple, o imposible, o realizado, y real, simbólico, imaginario, del Otro, de otros, de ella en otros, con otros, o solitario.
Lejos, ya muy lejos del pseudoorden que le daba el mandato de “lo que sí o sí hay que hacer/ser”, de “lo que está bien o está mal”… ya no obliga ni se obliga… hace con ganas o no hace, va con ganas o se queda, escucha con ganas o pide disculpas, y lo deja para otro día…
Sí, sí, sí… no siempre es sin angustia, pero decididamente se siente más real, más simple, más intenso.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Valió la pena el aprendizaje gauchita!!!!

M. (Una Ramera) dijo...

Qué interesante todo lo que escribís...

No está bueno obligarse a nada, nunca (bueno, salvo a bañarse, comer o dormir, lo básico digamos). Yo lo estoy aprendiendo recién ahora. Y no es fácil, pero está buenísimo.

Beso

Tanshu dijo...

esta no es la misma gauchita de siempre!!!
digo que podemos identificar a las personas por su escritura, que loco eso eh!!! escribimos como somos dicen por ahí creo haberlo leído. y si debo decirte que festejo particularmente esto que decís y me permito citarte "anda deambulando por los laberintos del deseo: que es esquivo, o insatisfecho, o agrietado, o certero, o enrollado, o simple, o imposible, o realizado, y real, simbólico, imaginario, del Otro, de otros, de ella en otros, con otros, o solitario".
Simplemente esto un beso

Anónimo dijo...

Se trata de elegir donde, como, con quien, respetarse uno, clave para encontrarse o no con el afuera!!!

ALMITA dijo...

bravo!!!!!!
me encantó tu post gauchita.
ý en todo lo que lei del blog puede ser que haya muchos vestigios de estudio de psicología???!!!
tal vez me equivoco... en fin!
un beso!

Anónimo dijo...

gauchita que se encontró con ella, gauchita íntegra! que te disfrutes mucho gauchita, porque ahí todo es perfecto, todo es posible, todo es felicidad!

Gauchita Pero No Gil dijo...

Así vamos las gauchas por la vida, sumando a nuestra historia, elegiendo y descartando todo aquello que no está en nuestro registro de emociones!!

Anónimo dijo...

una verdadera introspección.

un blog gaucho el tuyo ;)