6 jun. 2008

La Gauchita que renunció...

Hoy agarré una cajita roja, tomé mis efectos personales, golpié la puerta de mi jefa y renuncié a mi trabajo…

En la cajita me traje, un par de invisibles salvadoras de cuando tenía el flequillo largo y en un momento del día necesitaba amarrarlo para quemarme aún más las pestañas frente a la pc, un cd con compilado de mp3 que solía poner aquellos días que la música servía como barrera entre un montón de voces y mis intentos de pensar sobre un paper que luego nadie leería. También fotos, en especial unas tipo polaroid de un viaje a Chile en el que no solo me ví con el pelo muy corto, sino con menos arrugas, y quizás con una ilusión que allí hasta parecía eterna… Recibos de sueldos, comprobantes de pagos realizados por Internet, restos de ayuda memorias de conferencias…

Un papelito que tímidamente decía en lápiz borroso, te amo y que? que nunca llegó al destinatario porque quizás hubiese sigo más que terrible…

Durante más de 3 años trabajé allí 9 horas por día, casi 6500 horas creo, auque nunca fui buena para los números… Mandé un promedio de 30 e-mails por día, y ni les cuento las horas telefónicas, y hasta meché algunos cuántos fax… Y en el medio vida, vida y vida… de esa que va haciendo que cambie el humor cotidiano, y los niveles de pasión en cada una de las cosas que me dejaron hacer y tantas otras que se convirtieron en grosas ideas muertas…

Hace tiempo tenía un latiguillo entre tantos otros, un poco ordinario, que decía “Hasta los 30 no voy a entregar el culo” (Frase preferida ante esas situaciones en las que me querían hacer desviar de lo que realmente pensaba, de mi verdadera sangre profesional)
Les confieso que hoy tengo 31 años exactos y todavía (en lo absolutamente laboral) no tengo ganas de entregar el culo.

10 comentarios:

Tanshu dijo...

muy bien gauchita hay que ser asi pero no gil, si lo vas a entregar al menos que sea gozando, y yo particularmente no creo que se goze mucho en el trabajo, obvio que depende de cual sea. besos, nos seguimos leyendo. gracias por pasar por mi blog

Anónimo dijo...

Gauchita existis?

Julián dijo...

Engels "El trabajo, como toda actividad del sustento, debe medirse de paciencia en la propia tarea. Sustantivo de las compritas apuradas, el trabajo suele ser una actividad que pollo al horno pero sin piel o, en su defecto abyecto, a la parrilla, que suele quedar demasiado seco para mi gusto."

Anónimo dijo...

pollo al horno o ensaladas da igual. Buscate un trabajo donde se den cuenta que sos hermosa.

MaRiAnO dijo...

... gracia por el coemment...

he leido con interes algunas cosas escritas aca, y debo decir que me diverti bastante... jeje...

yo tambien acabo de dejar mi trabajo... prefiero estar seco que vender mi tiempo a quien no sepa aprovecharlo... y ahora que lo digo, tampoco estoy dispuesto a vender mi tiempo a nadie, aunque prometa aprovecharlo full full time...

saludos


"...bailando a traves de las colinas..."

Gustavo dijo...

No entregue nunca Gauchita!(en lo absolutamente laboral)

Anónimo dijo...

Actitud 100% gauchita pero no gil!!! Cuando uno se da cuenta y no puede parar de mirarlo y atravieza los huesos, nadie más que uno puede correrse! Y correrse es cambiar, y cambiar es elegir la vida, y elegir la vida no puede resultar más que ser feliz. La mierda está para mirarla y mirarse y aprender en el trayecto, cuando no hay nada más que intentar ahí irse no es huir sino dar un paso adelante!
Gauchita: quién te quita lo bailado! Lo que vendrá será maravilloso, por nuevo, por desafiante, por altenativo, por elección, cuánto poder que uno tenía y le daba miedo hacerse cargo!

TAN dijo...

El culo es para la viudez... se dice por ahí!!!! y el laburo no debería tener que ver con morirse, sacrificarse, sufrir... hay espacios donde, te prometo gauchita, podemos sentirnos felices de placer... vamos por el 33%!!!! que el laburo sea no más que eso... laburo! y que lejos de morirnos en el intento podamos hacernos más grandes y más bellas... haciéndolo!
Anónimo 1: Te lo prometo, Gauchita existe!!!!!

Me hice cargo de tu luz dijo...

siempre digo que la vida de uno empieza de la puerta de la oficina para afuera. Y se labura por y para esa otra parte del día que pasa por uno, por los verdaderos afectos, por los placeres cotidianos y los placeres mayúsculos.
Pero hay una vida medida en día, horas, trabajos hechos y mails mandados que debería tener que ver con el reconocimiento, con el respeto, con el aprendizaje, con las convicciones. Porque si no la cabeza se te quema, y de eso no hay vuelta atrás (las pestañas crecen de nuevo, te lo prometo)
Así que adelante mi gauchita que siempre hay otros espacios para elegir

Horacio David Araya dijo...

jjjojojo lo q escribe es interesante pero me hacen reir algunas cosas, debe ser q me rio de todo, yo creo q la gente no es gila se hace, gauchita se nace, y algunos aparentan serlo, o intentan, yo tengo una mafia en el q se basa de cautela,prolijidad, y sobre todo viveza, me gusta su blog, aunq quizas de vez en cuando alguna q otra foto lo engalana un poco mas. saludos




Atte.



HHH