14 may. 2008

Gauchita pero no tan Gil

Hace unos años atrás un amigo –el más chongo básico de todos- después de espectar - sólo por casualidad - una de esas escenas patéticas que yo solía a hacerle a uno de mis antiguos objetos de deseo, en el medio de un bar - en el que era más que evidente me sentía como en casa - me hizo una pregunta… ¿Por qué no probas con ser una pareja piola? Así como sos normalmente, una mina piola… El lo dijo como si fuera algo fácil, tuvo que pasar mucho tiempo - mucho agua y fuego bajo el puente- para que yo lograra entender de qué se trataba lo que me quería decir…

Creo que muchas veces las mujeres en el marco de una relación terminamos alejándonos de quienes realmente somos, en esa puta costumbre de querer atraer a otro todo el tiempo, terminamos por no lograr atraernos ni a nosotras mismas.

En ese proceso, es extraño lo que pasa… Uno se va volviendo todo lo que nunca quiso ser… Si al principio de la relación, planteaba ideas posmoderna de pareja libre, termina haciendo lo contrario, volviéndose una “típica mujer rompe-pelotas”, que tratando de arreglar una cagada, termina mandándose otra… mucho más grande…
Y del otro lado… Siempre ese tipo de otro, que se acomoda a la situación rápidamente, que busca allí a ese par perfecto, donde todas sus propias cagadas quedan escondidas y justificadas en medio de las escenas histéricas de su otra…

Pensando un poco estas cosas fue que me empecé a sentir una mina gauchita pero no tan gil, capaz de entender que los otros no quieren ni más ni menos que uno, solo compartir la vida con alguien que no intente cagármela de ninguna manera…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando hay deseo bien del corazón, de ser un íntegro frente a otro íntegro, de acompañar sin necesitar, de soltar sin desgarros, de mirarse en todos los espejos, de sumergirse al más profundo de los espetos, de sentir de adentro para afuera con todo el cuerpo... seguramente, dicen las adas, se trata de amor.

Anónimo dijo...

Excelente.